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El poder del pensamiento puro
Nuestros pensamientos suelen dispersarse en una amplia variedad de direcciones. Inician, se detienen, y se mueven de una manera sorprendente. Si tratamos de perseguir nuestros pensamientos, sin controlarlos, nos sorprenderemos de lo inconsistentes que son. Aun así, si usamos nuestra mente para una tarea en específico, especialmente si nos interesa; enfoca la atención creando una gran poder y energía. Esto es lo que se conoce como pensamiento puro, porque no tiene distracciones.
La ley de la atracción influencia toda la energía, incluyendo nuestros pensamientos, y es lo que hace al pensamiento puro tan poderoso. Cuando no se distraen los pensamientos se crea un poderoso imán que atrae energía similar a nuestro campo vibracional. Como resultado, entre más tiempo seamos capaces de mantener pensamientos positivos, más fuerte se vuelve la energía alrededor. Nosotros no necesitamos concentrarnos en la acción y controlar tanto cuando nos encontramos rodeados por la energía que atrae lo que queremos. Simplemente respondemos a las oportunidades que de manera natural vienen a nosotros. Cuando esta es la esencia de nuestra experiencia, simplemente es dejarse ir, sabiendo que todo estará bien.
Si el pensamiento puro fuera un cuerpo, nuestras emociones serían el corazón que lo hace vivir. Nuestros pensamientos y sentimientos existen en relación uno con otro, y crean un mecanismo de retroalimentación mutuo a través del cual se comunican y dan poder uno a otro. Cuando mantenemos un pensamiento en la mente sin distracción, es cuando se logra el pensamiento puro. Cuando tenemos una respuesta emocional positiva a ese pensamiento es cuando se posibilita que viva y respire a su creación y existencia
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